Varada involuntaria

En esta entrada no hay fotos, ya que en ningún momento tuve ánimos para hacerlas y ni me acordé del blog ni de la "madre que lo parió".

Todo comenzó hace una semana, acabábamos de echar el Tura al agua después de una puesta a punto de 5 meses en el varadero. Estaba mirando el tiempo para los próximos días y después de comprobar varias predicciones estaba claro, se avecinaba un temporal importante.Las predicciones daban vientos sostenidos de casi 40 nudos con rachas de hasta 60 por lo cual decidimos arranchar el barco para que sufriera lo mínimo posible,quitamos toldos ,aseguramos el aerogenerador,comprobamos las amarras.....en fin, lo que se suele hacer en estas situaciones, y así, sabiendo que habíamos hecho lo que estaba en nuestra mano nos marchamos a casa.

Los vientos fuertes empezaron el miércoles, el jueves viendo por internet que se habían soltado barcos por la zona de Cádiz y había innumerables daños, contactamos con un compañero que estaba en Sancti Petri para que nos contara algo de primera mano.Lo que nos contaba no era alentador, varios barcos se habían soltado pero estaban demasiado lejos para ser identificados. Aún así estábamos tranquilos pues el marinero del club no nos había llamado, que es lo que suele hacer cuando se suelta tu barco.De todas maneras decidí ir el viernes a primera hora para quedarnos más tranquilos.

Llegando a Sancti Petri cuando tomaba la curva que da al pantalán dí un rápido vistazo a la zona dónde tenemos fondeado el Tura y había demasiado hueco, temiendo lo peor aparqué el coche, cogí los prismáticos y vi la cruda realidad.El Tura se había soltado y estaba varado en la orilla de en frente junto a otros barcos. Me dirigí a la oficina del marinero, el cual estaba a punto de llamarme en ese momento. Una vez hecho el cuerpo a la situación me puse en marcha para gestionar el rescate del barco.Contacté con varios pescadores que tenían barcos lo suficientemente grandes como para remolcar el nuestro, y también con una empresa de servicios marítimos, pero la situación no permitía el rescate ya que todavía soplaban vientos con rachas de más de 40 nudos.

Durante todo el día deambulé por la zona prismáticos en mano, impotente sin poder si quiera conseguir que alguien me acercara al barco, y ya por la tarde junto a otro armador que estaba buscando su barco, sin encontrarlo, decidimos ir hasta la otra orilla por tierra, para la cual teníamos que ir hasta San Fernando en coche y desde allí coger una pista que nos lleva a un aparcamiento dónde dejamos este. Desde allí quedan 40 minutos de marcha hasta la zona dónde estaban los barcos varados.

Me eché a la espalda una mochila con todo los pertrechos del barco y un saco de dormir pues mi intención, si conseguía llegar al barco, era quedarme a dormir en él, debido a que el mayor peligro que corría no era estar varado, pues el fondo es fango, sino los "amigos de lo ajeno", que siempre que hay temporal están al acecho para abalanzarse, cual buitres carroñeros sobre su presa y desvalijar lo que pillen.

Lo primero que hicimos fue encontrar el velero de mi compañero de fatigas, estaba bastante tierra adentro al ser un velero de menor eslora y peso, ya lo encontramos con la puerta de la cabina abierta, pero aparentemente no faltaba nada.Echamos el ancla para que la siguiente pleamar no se lo llevara más adentro y también lo aseguramos con un cabo a un pilón que emergía del fango. Sin nada más que poder hacer yo me dirigí a nuestro barco, pero el terreno de esta zona no es el mas adecuado para caminar, zona de marismas con un fango espeso que parece que atrapa tus piernas haciendo que a cada paso necesites realizar un esfuerzo tremendo, por algo los franceses nunca consiguieron tomar Cádiz.

Con el barro ya por encima de las rodillas todavía me quedaban unos 300 metros para llegar al barco, y en caso de que llegara no tenía claro que pudiera subir a él pues se había quedado con la orza clavada en el fango y completamente adrizado, por lo que pensé que si yo no era capaz de llegar y subir tampoco los cacos podrían llegar a él y mucho menos salir por ese terreno con mis baterías o lo que quiera que se quisieran llevar, además siendo egoista, había barcos varados con más fácil acceso que el mío. Así que con mucho pesar volví sobre mis pasos me reuní con mi compañero y juntos regresamos al aparcamiento, desde allí dos horitas de viaje hasta casa; al llegar explicarle a la almiranta la situación y que no le diera un sincope,ducha, cena y a la cama, que el día siguiente iba a ser duro.

El sábado a primera hora estaba otra vez en la zona, la intensidad del viento había bajado pero aún había rachas de mas de 30 nudos, me puse de nuevo en contacto con servicios marítimos los cuales dijeron que iban a valorar la situación y empezarían por el barco mas fácil de sacar, lo que no me hizo mucha gracia pues al parecer no era el mío.Contacté con un amigo nuestro que podía conseguir una pequeña zodiac con un motor de 25 cv, con el que por lo menos podría acercarme al barco, mientras tanto los servicios marítimos ya habían recatado el primer barco, un keche de dos hermanos que ya se encontraba en su fondeo, cuándo nos dirigíamos hacia el Tura la embarcación de rescate nos comunicó que el nuestro iba a ser el siguiente, así que nos dirigimos hacia él y comenzamos la maniobra.

Se amarraron en las cornamusas de proa los cabos de remolque, arranqué motor y empezaron a tirar, el barco se escoró y empezó a avanzar, después de unos primeros momentos de alegría volvió a quedar varado en otro banco de fango y el motor de la embarcación de rescate con sus 250 cv junto a los 50cv del Tura, no fueron capaces de sacarlo de allí.

Se subió a bordo la tripulación del queche que habia sido rescatado anteriormente para hechar una mano y decidimos ayudarnos de la linea de fondeo,la idea era desplegar toda la linea con ayuda de la embarcación pequeña,hechar el ancla y mientras la embarcacion de rescate tiraba,nosotros ayudarla cobrando cadena con el molinete maunualmente,pero entre el fuerte viento,y el peso de dos personas más el de la linea de fondeo,la pequena embarcacion no era capaz de maniobrar,hubo que recogerlo todo y pensar en otra cosa rápidamente,pues pronto empezaria a bajar la marea.

Pensamos en escorar el barco ayudándonos con una driza desde el tope de palo,pero antes decidimos probar a escorar el barco haciendo banda,para lo que se subió a bordo mi colega y la tripulación del queche y así, con todos colgados de los obenques y yo mismo por fuera de los candeleros con una mano agarrándome al soporte del bimini y con al otra manejando la rueda conseguimos escorar el barco lo suficiente como para que la embarcación de rescate nos sacara del banco y ahora si......!!!el Tura estaba libre¡¡¡

Desde allí nos dirigimos a una boya que previamente habiamos apalabrado en el club náutico y una vez amarrados comprobar si habia daños,por suerte el Tura no resultó dañado por la varada ni por colisión con otras embarcaciones,lo siguiente fue llamar por teléfono a la almiranta para decirle que todo habia salido bien y que se quedara tranquila,una vez hecho esto, algo de beber pues teníamos la boca como si hubieramos estado comiendo polvorones durante toda la operación.

Ahora a recuperar el fondeo y arreglar papeles,pero el Tura esta a salvo y sin daños,que es lo más importante.

Por cierto,mi compañero de fatigas de la tarde anterior también ha conseguido recuperar su barco con el único daño de la pala del timón desaparecida,lo cual dada la situación puede considerarse un mal menor,me alegro por el.

El cómputo total del temporal ,solo en Sancti Petri ha habido 20 barcos varados y 4 hundidos,nunca desde que estamos aqui habíamos sufrido un temporal semejante y esperemos que tarde mucho en haber otro parecido,pero si hay algo bueno en esto, es que de todo se sacan experiencias que te hacen aprender,nosotros contentos y sin daños,que es mucho más de lo que pueden decir otros.

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